espacio de información y reflexión sobre el mundo de la edición de libros infantiles y juveniles
lunes, 31 de enero de 2011
Martín Blasco responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Todavía no me animo a responder “escritor” y no sería del todo correcto porque también hago otras cosas para vivir. Así que suelo dar una larga explicación del tipo “ahora estoy haciendo esto, pero antes hacía aquello, lo que más me gustaría es esto otro y tengo un plan para sumar aquello, más esto, más eso”.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Toda la vida escribí literatura infantil y juvenil pero no me enteré hasta los veintiocho.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
En mi casa la mayoría de los libros eran de sociología, había un libro en alemán que tenía unos dibujos de obreros gigantes luchando contra serpientes con siglas tatuadas. Creo que es el recuerdo bibliográfico más antiguo que tengo.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Ancho mar de los Sargazos de Jean Rhys y El mundo de hoy de Ryszard Kapuscinski.
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Donde sea. En casa, en un bar, en el trabajo (si estoy con trabajo), a mano, en compu, de noche, de día. Tengo una amiga que puede atestiguar que la primera parte de la novela En la línea recta la escribí en un cuadernito de pie entre cliente y cliente mientras trabajaba en la librería Yenny.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
El enemigo siempre es el mismo, sólo que con los años toma distintas formas para que no lo reconozcamos: el lugar común.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
Cualquier momento es bueno pero, no sé porque, al atardecer siempre me agarran ganas.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Un tipo de vuelo particular en base a saltos, primero hay que pegar un gran salto y una vez en el aire dar pequeños saltos sobre el aire mismo. Cada tanto, cuando tengo suerte, sueño con eso.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me interesa ese superpoder bíblico de la multiplicación de los alimentos. En un mundo con hambre sería el superpoder más lógico. Me gustaría escribir sobre un superhéroe con ese poder y sólo ese poder. Ver cómo hace para ponerlo en práctica, primero organiza comilonas para los amigos, después para la gente del barrio, tiene problemas para que no se le pudra la comida cuando hace de más. Obviamente los villanos serían alguna gran cadena de supermercados.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Dentro de la LIJ que leí en el último año me gustaron mucho: El inventor de puertas de Verónica Sukaczer y El Fragmento (A single shard) de Linda Sue Park.
11. Una preocupación actual.
Si nos ponemos serios, supongo que el problema más grave es siempre la distribución de la riqueza. Todos los demás problemas (hambre, racismo, cambio climático, fundamentalismos varios) se relacionan y dependen su solución de éste primero.
12. Un logro del que estés orgulloso.
Estoy orgulloso de mi hijo y mis libros, pero no puedo considerarlos logros porque no hay mérito de mi parte. Aún en el caso de los libros soy de los que adhieren a la idea de que la literatura es creada en partes iguales por el escritor y el lector. Así que me quedo con haber aprendido a andar en bicicleta. Nadie podrá quitarme eso.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Recuerdo mucho la saga de El pequeño Nicolás, Cuentos escritos a máquina de Rodari y la colección “Elige tu propia aventura”, especialmente los de Edward Packard. Creo que Edward Packard fue el primer escritor que descubrí solo; un día me di cuenta que, aunque respondían al mismo sistema y estilo del resto de la colección, sus libros de “Elige tu propia aventura” eran muy superiores a los de otros autores.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Mucha paciencia y perseverancia. Y también evitar los dos susurros satánicos que suelen atacar a quien se propone escribir: El que te dice “¡Esto es buenísimo! No hay que sacar ni una coma ¡Sos un genio!” y el otro, más oscuro y frecuente “Esto es una basura, sos el peor escritor que haya existido, no sé cómo te animás a salir a la calle sin una bolsa en la cabeza”. La clave está en no preguntarse tanto si sos bueno o malo, sino más bien pensar si escribir es lo que te gusta hacer. Y entonces sí, tratar de hacerlo lo mejor posible.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Mi hijo, René Goscinny y los Pixies.
Datos sobre Martín en La Biblio de los Chicos.
jueves, 13 de enero de 2011
Antonio Santa Ana responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
No suelen preguntarme eso seguido, en general contesto que soy empleado o que trabajo en una editorial.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué, como a todo en la vida, de casualidad. Me quedé porque encuentro una gran libertad en ellos y muchas posibilidades de hacer cosas nuevas.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Mi primer recuerdo es el de la textura del papel y el olor.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
La orfandad de Sylvia Iparraguirre; Editor de Tom Mascher y Glaxo de Hernán Ronsino
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
En forma desordenada, en general tomo notas en un cuaderno durante un tiempo (hay historias de las que llevo tomando notas más de 10 años…), luego armo un borrador de la estructura y luego escribo. En general, cuando me siento frente al teclado ya sé lo que voy a escribir, porque doy muchas vueltas en la previa. Debes amar la hora de los intentos, debes amar la hora que nunca brilla, y si no, no lo intentes que será en vano; canta Silvio Rodríguez como un mantra una y otra vez.
No tengo un lugar de trabajo, me gustaría, pero aún no ha llegado ese momento. La notebook en la mesa de la cocina, en la del comedor, en la cama, en la habitación de mi hijo mayor (el lugar mas tranquilo de mi casa), en la mesa de algún bar. En fin, mi lugar de trabajo es donde logramos juntar los tres elementos, silla, notebook y yo
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
La tilinguería, la corrección política, las buenas intenciones y detesto cuando no logro escaparme de ellas.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
El subte, un sillón, el piso, cualquier lugar y momento está bien. Pero para ser honesto mi lugar favorito es una hamaca entre dos árboles; lamentablemente para mí son muy pocas las veces en que leo allí.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
No, no recuerdo mis sueños.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me gustaría tener un súper oído, me fascina el habla coloquial, suelo disfrutar mucho de las conversaciones ajenas en los bares o en los colectivos, me gusta prestarle atención a como la gente arma las frases. Y claro que me gustaría también desconectarlo, porque la mayoría de las veces no escucho cosas que me interesen.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Mi biblioteca ideal no existe, pero si habláramos de una biblioteca de lij diría: Dahl, Nöstlinger, Haugen, Wolf y Paterson. Lo que sea de ellos/as estará mas que bien.
11. Una preocupación actual.
La intolerancia reinante y la tentación del discurso único. No hablo sólo en términos gubernamentales, que me preocupan, claro; si no en la vida cotidiana, siento que cada vez hay menos espacio para el pensamiento crítico.
12. Un logro del que estés orgulloso.
Haber aprovechado, cuando me prestaron las llaves, para abrir puertas en lugar de cerrarlas.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Robin Hood de la colección ídem.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Que no acepte recomendaciones, las mías menos que las de nadie. Este oficio es como un laberinto y el desafío no es encontrar la salida, es hacer el camino propio.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Un acorde mayor con séptima, el olor del café, un risoto bien hecho, la risa de mis hijas, que gane Racing, la piel de mi mujer.
Más datos en Wikipedia.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Claudia Degliuomini responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Digo que soy ilustradora y según la cara aclaro, dibujante de libros para chicos y según la cara aclaro, pero es un trabajo eh! y según la cara tengo fechas de entrega y estoy muchas horas sentada frente al tablero, he! Y según la cara sigo …….No les voy a contar todo lo positivo, eso ya se lo pueden imaginar,je.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué como muchas cosas en mi vida, encontrándome con gente maravillosa y aprendiendo de cada experiencia. Aunque seguramente influya, que necesito dibujar y respirar libros para vivir feliz.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Recuerdo unos tomos gigantescos llamados Fabulandia, que eran algo así como unas enciclopedias muy pesadas de cuentos clásicos, que tenían mis hermanas mayores. Por lo que me instalaba junto a la biblioteca y pasaba horas mirando las imágenes, inventando historias hasta que aprendí a leer.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Tengo un libro en diferentes rincones de descanso, depende el momento del día estoy leyendo El ciudadano de mis zapatos de Pescetti, La poética del espacio de Bachelard y la última Tokonoma.
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
En mi estudio. Como tengo corazón de hornero, desde que comencé a trabajar profesionalmente como ilustradora, fui construyendo espacios según mis necesidades. Aclaro que vivo en una zona suburbana con árboles y pajaritos. Así que mi estudio actual tiene ventanas y rincones para trabajar muuuuchas horas sin darme cuenta.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
Bueno, algo que me molesta en un libro ilustrado es que tenga poco vuelo, que sea estereotipado. Hay una frase que me duele escuchar de algunos editores que es “los chicos no lo van a entender”. Esta frase puede arruinar todo el trabajo. Confundiendo al ilustrador con una herramienta, sin permitirle expresarse y al lector le quita la posibilidad de crecer o sentir. Aunque en ese momento no termine de captarlo, ¿es necesario entenderlo todo, ya?
Yo no hablo de textos escolares, hablo de literatura, de expresión, de despertar sentimientos, de comunicarse en imágenes, del primer acercamiento al arte.
Esto además tiene una contraparte, cuando el ilustrador acepta (transa porque tiene que vivir) se queda pegado con esa imagen. Luego cuando hay una oportunidad de hacer algo jugado y creativo eligen a otro.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
La noche en verano y cualquier hora del día si llueve o está fresco.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Que los creativos dejamos nuestros egos e inseguridades a un lado y podemos trabajar y crecer juntos. Es muy solitario trabajar así!
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Sin duda, teletransportarme. Estar con la gente que quiero pssss trabajando en mi estudio pssss caminando por una playa desierta pssss descubriendo libros nuevos psss subiendo a un refugio de montaña pssss acariciando pinceles y materiales de arte una tienda pssss cocinando cosas ricas con mi familia pssss recorriendo lugares antiguos pssss trabajando en mi jardín pssss…..
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Mis recomendados de este año La elegancia del erizo de Muriel Barbery y Hermosa soledad de Jimmy Liao.
11. Una preocupación actual.
Tener que destinarle más tiempo a resolver temas contractuales o que me paguen, que a disfrutar de mi trabajo.
12. Un logro del que estés orgullosa.
Que la pasión por lo que hago no se apaga.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Pulgarcita.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Muchas horas de trabajo, de lo cual algo bueno tiene que aparecer. Cuando aparece, seguir por allí hasta que brote algo mejor. Como decía Picasso “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.”
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Observar el agua, quieta o en movimiento. Me da alegría, me calma, me inspira, me fascina! Por eso hace muchos años construí un estanque con peces y nenúfares, son mi cable a tie… al agua.
Más información en su blog: çläu
lunes, 15 de noviembre de 2010
Paula Bombara responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Respondo que escribo novelas y textos de divulgación científica. Mi encuentro con la escritura tuvo muchas curvas y llegar a dedicarme a esto implicó muchas decisiones. Dar esta respuesta me provoca siempre una sonrisa.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué por pedido de una amiga que necesitaba un cuento para presentarse a un concurso; escribir ese cuento me dio mucho placer y decidí profundizar la experiencia. Me enteré que Graciela Montes daría una charla en la Facultad de Agronomía y fuí. Ella me recomendó el taller literario de Susana Cazenave. Ese taller terminó de enfocarme hacia la LIJ.
Me quedé porque cuando los chicos y las chicas leen y se apasionan, lo hacen de una manera muy genuina y desprejuiciada. Me gusta observarlos leer. Me estimula saber que debo interesarlos en lo que quiero transmitir.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
En mi vida los libros estuvieron siempre. No tengo un primer recuerdo de ellos de la misma manera que no recuerdo cuándo comí mi primer chocolate.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Casi siempre estoy leyendo dos cosas al mismo tiempo, una de narrativa o divulgación para niños o jóvenes y otra para adultos. Ahora estoy leyendo Historias de los señores Moc y Poc de Pescetti y La última noche en Twisted River de John Irving.
(Ahora ya terminé con Pescetti, pero sigo con Irving. De LIJ estoy con El escuadrón esqueleto de Polly Horvath.)
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Cuando me decido a contar una historia ocupa parte de mis pensamientos las 24 hs, los 7 días de la semana. Armo la estructura y doy cuerpo a los personajes primero en mi cabeza así que en esa etapa el proyecto está atravesado por mi vida cotidiana. Para no olvidarme ciertas frases o detalles, las anoto en un cuadernito que llevo siempre conmigo. Anoto en cualquier lugar, a cualquier hora.
Cuando llega el momento de escribir, escribo en mi casa, en la habitación que llamamos "estudio" o en la cocina, en soledad.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
No detesto nada en los libros. Detestar es una palabra muy fuerte. Pero sí hay cosas que me molestan.
Me molesta cuando un libro promete algo que no cumple. Me molestan los libros bellísimos que cuentan historias mediocres. Tampoco me gusta encontrar detalles que muestran descuidos o apuros en la producción, como ilustraciones que no se corresponden con el texto. Me molestan las historias que podrían ser más profundas y no lo son. Me molestan los abusos a ciertas palabras, los diminutivos, las malas traducciones, los argots que ocultan significados en lugar de facilitarlos.
Me molestan porque siento que no se respeta al destinatario del libro, que se está subvalorando su capacidad de análisis y de observación.
En particular, dentro de la LIJ, me molestan estas cosas porque se habla mucho de cuidar a nuestros niños y en la practica se los descuida permanentemente. Los libros destinados a ellos, que son objetos culturales que deberían producirse con el tiempo suficiente, no deberían caer en esas faltas de respeto.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
Si siento ganas de abrir un libro y puedo dejar todo lo que esté haciendo para sumergirme en la lectura, no importa dónde, ese es un momento de felicidad.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
No... nunca tuve sueños recurrentes.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me gustaría poder aprender cosas a supervelocidad como hacen en la película Matrix. Tres parpadeos y saber hablar un idioma, por ejemplo.
También me gustaría poder transformarme en diferentes animales por un rato (incluyo a los humanos), para poder entenderlos sin que medien palabras.
Trataría de no usarlos tanto porque sino ¡me haría adicta a ellos! Aprender a supervelocidad sería muy útil antes de subir a un helicóptero, volaría más segura si supiera qué hacer si el piloto se descompone. El otro superpoder lo usaría cuando, por ejemplo, tengo ganas de dar una vuelta para despejarme: me transformaría en paloma y volaría hasta el obelisco. O, en medio de una discusión, transformarme en el otro por un momento, me serviría para poder entender íntegramente lo que me está diciendo.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Esta pregunta es muy difícil de responder: ¿cuál elegir? Me quedo con los últimos que me impactaron, sólo porque el impacto es más reciente, pero aclarando que muchísimas lecturas, en su momento, me marcaron igual: No comas renacuajos de Francisco Montaña y Madame Bovary de Gustave Flaubert.
11. Una preocupación actual.
La falta de comunicación entre las personas en general. Hablamos demasiado, escuchamos poco. Y la poca importancia que se le da a la palabra del otro, más si el otro es un niño o un joven. Me asombra gravemente que todavía haya adultos que siguen pensando que los niños son personas en blanco a las que hay que llenar de contenidos o peor aún, que los niños aún no son personas completas.
12. Un logro del que estés orgullosa.
Poder dedicarme a hacer lo que me gusta.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Nunca hubo un solo libro favorito, menciono algunos. Los cuentos de los odos de Graciela Montes en el Jardín. Dailan Kifki, de M. E. Walsh, cuando aprendí a leer. El niño envuelto, de E. Bornemann, en la mitad de mi primaria. El diario de Anna Frank y las novelas de misterio de Nancy Drew y los Hardy boys (no recuerdo los autores), al final de la primaria. Los cuentos de Poe y las novelas de S. King en los primeros años de la secundaria. La primera noche que pasé despierta leyendo fue en Sierra de la Ventana, a los 12 o 13 años, con la novela La danza de la muerte, de S. King. De todos los que leí, ese es el que más recuerdo, no sé si fue mi favorito pero ver el amanecer atravesada por el sueño y la lectura fue una experiencia tan linda que suelo repetirla todas las vacaciones desde entonces.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Dedicarse a cualquier disciplina artística es complicado pero, si el deseo es profundo, es un sueño que se cumple. Leer todos los libros que desees, sean o no para tu edad, sean o no de ficción. Escuchar mucha música, mirar cuadros, ver cine. Consumir historias construidas por otros artistas es alimentarse y es un buen consejo comer de todo. Trabajar mucho, corregir, no dejar que las situaciones te apuren a mostrar lo que hiciste si para vos no está listo. Trabajar hasta que lo que hayas hecho te guste muchísimo. Y ser perseverante, muy perseverante.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Escribir. Además, las sorpresas en general: un mate listo cuando pienso lo rico que sería tomarlo, un brote en una planta que creí que había muerto, una flor nueva en mis macetas, un abrazo que llega sin pedirlo, el llamado o el mail de una amiga a cualquier hora, una buena idea apareciendo de pronto, que alguien venga a casa y me lave los platos de onda, que me regalen el libro que estaba deseando comprar. Escuchar la risa de mis hijos y de mi pareja. Una buena canción expresando lo que las palabras no pueden.
Más información en su blog: Desde mi cristal.
Respondo que escribo novelas y textos de divulgación científica. Mi encuentro con la escritura tuvo muchas curvas y llegar a dedicarme a esto implicó muchas decisiones. Dar esta respuesta me provoca siempre una sonrisa.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué por pedido de una amiga que necesitaba un cuento para presentarse a un concurso; escribir ese cuento me dio mucho placer y decidí profundizar la experiencia. Me enteré que Graciela Montes daría una charla en la Facultad de Agronomía y fuí. Ella me recomendó el taller literario de Susana Cazenave. Ese taller terminó de enfocarme hacia la LIJ.
Me quedé porque cuando los chicos y las chicas leen y se apasionan, lo hacen de una manera muy genuina y desprejuiciada. Me gusta observarlos leer. Me estimula saber que debo interesarlos en lo que quiero transmitir.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
En mi vida los libros estuvieron siempre. No tengo un primer recuerdo de ellos de la misma manera que no recuerdo cuándo comí mi primer chocolate.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Casi siempre estoy leyendo dos cosas al mismo tiempo, una de narrativa o divulgación para niños o jóvenes y otra para adultos. Ahora estoy leyendo Historias de los señores Moc y Poc de Pescetti y La última noche en Twisted River de John Irving.
(Ahora ya terminé con Pescetti, pero sigo con Irving. De LIJ estoy con El escuadrón esqueleto de Polly Horvath.)
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Cuando me decido a contar una historia ocupa parte de mis pensamientos las 24 hs, los 7 días de la semana. Armo la estructura y doy cuerpo a los personajes primero en mi cabeza así que en esa etapa el proyecto está atravesado por mi vida cotidiana. Para no olvidarme ciertas frases o detalles, las anoto en un cuadernito que llevo siempre conmigo. Anoto en cualquier lugar, a cualquier hora.
Cuando llega el momento de escribir, escribo en mi casa, en la habitación que llamamos "estudio" o en la cocina, en soledad.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
No detesto nada en los libros. Detestar es una palabra muy fuerte. Pero sí hay cosas que me molestan.
Me molesta cuando un libro promete algo que no cumple. Me molestan los libros bellísimos que cuentan historias mediocres. Tampoco me gusta encontrar detalles que muestran descuidos o apuros en la producción, como ilustraciones que no se corresponden con el texto. Me molestan las historias que podrían ser más profundas y no lo son. Me molestan los abusos a ciertas palabras, los diminutivos, las malas traducciones, los argots que ocultan significados en lugar de facilitarlos.
Me molestan porque siento que no se respeta al destinatario del libro, que se está subvalorando su capacidad de análisis y de observación.
En particular, dentro de la LIJ, me molestan estas cosas porque se habla mucho de cuidar a nuestros niños y en la practica se los descuida permanentemente. Los libros destinados a ellos, que son objetos culturales que deberían producirse con el tiempo suficiente, no deberían caer en esas faltas de respeto.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
Si siento ganas de abrir un libro y puedo dejar todo lo que esté haciendo para sumergirme en la lectura, no importa dónde, ese es un momento de felicidad.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
No... nunca tuve sueños recurrentes.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me gustaría poder aprender cosas a supervelocidad como hacen en la película Matrix. Tres parpadeos y saber hablar un idioma, por ejemplo.
También me gustaría poder transformarme en diferentes animales por un rato (incluyo a los humanos), para poder entenderlos sin que medien palabras.
Trataría de no usarlos tanto porque sino ¡me haría adicta a ellos! Aprender a supervelocidad sería muy útil antes de subir a un helicóptero, volaría más segura si supiera qué hacer si el piloto se descompone. El otro superpoder lo usaría cuando, por ejemplo, tengo ganas de dar una vuelta para despejarme: me transformaría en paloma y volaría hasta el obelisco. O, en medio de una discusión, transformarme en el otro por un momento, me serviría para poder entender íntegramente lo que me está diciendo.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Esta pregunta es muy difícil de responder: ¿cuál elegir? Me quedo con los últimos que me impactaron, sólo porque el impacto es más reciente, pero aclarando que muchísimas lecturas, en su momento, me marcaron igual: No comas renacuajos de Francisco Montaña y Madame Bovary de Gustave Flaubert.
11. Una preocupación actual.
La falta de comunicación entre las personas en general. Hablamos demasiado, escuchamos poco. Y la poca importancia que se le da a la palabra del otro, más si el otro es un niño o un joven. Me asombra gravemente que todavía haya adultos que siguen pensando que los niños son personas en blanco a las que hay que llenar de contenidos o peor aún, que los niños aún no son personas completas.
12. Un logro del que estés orgullosa.
Poder dedicarme a hacer lo que me gusta.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Nunca hubo un solo libro favorito, menciono algunos. Los cuentos de los odos de Graciela Montes en el Jardín. Dailan Kifki, de M. E. Walsh, cuando aprendí a leer. El niño envuelto, de E. Bornemann, en la mitad de mi primaria. El diario de Anna Frank y las novelas de misterio de Nancy Drew y los Hardy boys (no recuerdo los autores), al final de la primaria. Los cuentos de Poe y las novelas de S. King en los primeros años de la secundaria. La primera noche que pasé despierta leyendo fue en Sierra de la Ventana, a los 12 o 13 años, con la novela La danza de la muerte, de S. King. De todos los que leí, ese es el que más recuerdo, no sé si fue mi favorito pero ver el amanecer atravesada por el sueño y la lectura fue una experiencia tan linda que suelo repetirla todas las vacaciones desde entonces.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Dedicarse a cualquier disciplina artística es complicado pero, si el deseo es profundo, es un sueño que se cumple. Leer todos los libros que desees, sean o no para tu edad, sean o no de ficción. Escuchar mucha música, mirar cuadros, ver cine. Consumir historias construidas por otros artistas es alimentarse y es un buen consejo comer de todo. Trabajar mucho, corregir, no dejar que las situaciones te apuren a mostrar lo que hiciste si para vos no está listo. Trabajar hasta que lo que hayas hecho te guste muchísimo. Y ser perseverante, muy perseverante.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Escribir. Además, las sorpresas en general: un mate listo cuando pienso lo rico que sería tomarlo, un brote en una planta que creí que había muerto, una flor nueva en mis macetas, un abrazo que llega sin pedirlo, el llamado o el mail de una amiga a cualquier hora, una buena idea apareciendo de pronto, que alguien venga a casa y me lave los platos de onda, que me regalen el libro que estaba deseando comprar. Escuchar la risa de mis hijos y de mi pareja. Una buena canción expresando lo que las palabras no pueden.
Más información en su blog: Desde mi cristal.
martes, 2 de noviembre de 2010
Verónica Sukaczer responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?Si me quiero mandar la parte, digo escritora. Pero en general digo periodista, que es lo que estudié. Porque siento que "escritora" es algo muy grande.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué como se llega a todo en la vida: por el camino más complicado. Escribía desde hace tiempo pero nunca se me había pasado por la cabeza escribir para chicos. Hasta que una prima enfermó y comencé a escribirle cuentos para que se entretuviera cuando no podía ir a la escuela. A ella le gustaban mucho, me pedía más, y allí me quedé. Había encontrado mi voz.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Todavía dormía en cuna (pero ojo, dormí bastante en cuna porque en la habitación que compartía con mis hermanas no entraba otra cama) y teníamos una colección de clásicos con dibujos tridimensionales en la tapa. De ésos, recuerdo más que nada al de los Tres Chanchitos. En cuanto a los libros que leí por mi cuenta de chica, dos que me tocaron hondo: Cocorí y los cuentos de la mitología griega de Editorial Sigmar.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Nadie acabará con los libros, es una larga entrevista a Umberto Eco y Jean-Claude Carrière. Allí hablan de libros, incunables, coleccionistas.
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Trabajo principalmente en donde estoy ahora: sentada frente a mi escritorio, en mi departamento. Detrás tengo mi biblioteca (de la cual estoy muy orgullosa). A mi lado van y vienen hijos y perra. No tengo ni silencio ni privacidad, y no los necesito. Pero lo que se dice trabajar-trabajar, no tengo lugar ni horario. Una vez que me sumerjo en un proyecto, mi cabeza queda prendada de él y todo el tiempo lo estoy pensando. Llevo lapiceras y libretas en mi cartera para tomar notas y, si puedo, ando por ahí con una computadora portátil y varios pendrives en donde guardo los archivos.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
¡La moraleja! Los libros pensados para "inculcar valores" o enseñar grandes lecciones de vida como: hay que ser bueno y honrado; los niños curiosos se meten en problemas (¡menos mal!); etc, etc. Eso no es literatura. Hay que salir a gritarlo desde las ventanas: ¡eso no es literatura! Y los diminutivos, no hay nada más horripilante que leer "pollito", "leoncito", "mamita". ¡Puaj!
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
En la cama, antes de dormir. Y según las estaciones: en otoño y primavera, en una reposera al sol. En invierno, al lado de la estufa, con una frazada sobre las piernas. En verano: bajo la sombra de algún árbol.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Sueño que vuelo y siempre me hace recordar al poema de Tallón: "El niño dormido está,/¡y qué sueño está soñando!/¿Qué sueña? Sueña que vuela/¡Qué bien se vuela soñando!
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
¡Volar! Doy tres pasos, saltito con rebote y... vuelo. Volaría por puro placer pero también para llegar más rapido, que no me duelan los pies, atravesar avalanchas humanas. Lo usaría con total egoísmo: volaría sólo para mí.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Para chicos: El libro salvaje, de Villoro; Las brujas de Roald Dahl; Cuentos crueles de Saki; ¿Quién le tiene miedo a Demetrio Latov? de Ángeles Durini y La noche del meteorito de Franco Vaccarini.
Para adultos: La rata cochero de David Henry Wilson; Mr. Vértigo de Paul Auster; Nunca me abandones de Ishiguro; Cómo ser buenos de Nick Hornby; Amores en fuga de Bernard Schlink.
11. Una preocupación actual.
¿¿¿Sólo una??? Dejando de lado la actualidad y centrándome en lo literario, los precios de los libros, que no me permiten leer todo lo que quisiera, ni a mí ni a nadie. Los libros no son tan democráticos como deberían si son pocos los que tienen acceso a ellos.
12. Un logro del que estés orgullosa.
Crecí y no se me acabó la curiosidad, ni el deseo de saberlo todo, de jugar, de probar lo nuevo, de arriesgarme. De eso me siento orgullosa.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chica?
Nunca leí tanto y con tanto placer como cuando era chica. Así que elegir un solo libro es como pedirme que elija un hijo. A todos se los quiere igual y, a la vez, de distinta manera. Imposibles de olvidar: la serie de “Anne, la de los tejados verdes”, de L.M.Montgomery; Violeta de W.Cook; todos los de Louisa May Alcott; El libro de los chicos enamorados de Elsa Bornamann.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
¡Leer! Leerlo todo. Libros, revistas, diarios, folletos, cartas íntimas de los vecinos. Escribir y borrar, tachar, corregir, tirar y empezar de nuevo. No hay recetas mágicas.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Reírme.
Más información en su sitio web y su blog.
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