espacio de información y reflexión sobre el mundo de la edición de libros infantiles y juveniles
miércoles, 23 de marzo de 2011
Istvansch responde las 15 preguntas
Foto: Uri Gordon - ugordon@gmail.com
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
“Ilustrador”... y en el microsegundo siguiente pienso que también escribo y entonces digo “escribo y dibujo libros para chicos”… y entonces me doy cuenta que también edito y agrego “bah, hago libros para chicos”… y el que no me conoce se va pensando “hoy conocí a un tipo raro”
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Dibujo y escribo desde niño, cuando adolescente hacía historietas y humor gráfico desde San Jorge, mi ciudad en Santa Fe, donde vivía, al buscar trabajo en Buenos Aires para mudarme conocí a Laura Devetach, Gustavo Roldán y Graciela Montes, que me dieron para hacer mis primeros libros, uno en Colihue, otro en El Quirquincho. Me fascinó eso de tener un territorio entero de papel para explorar como propio, perdurable y no efímero como las revistas o los diarios en donde había publicado mis primeras cosas, y aquí me quedé.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Mi casa de infancia estaba repleta de libros, mis padres eran muy lectores. Nunca hubo televisión, así que el programa diario era leer. Creo que el primer libro “largo” que leí y que me acuerdo fue 20.000 leguas de viaje submarino, creo que lo recuerdo tan vívidamente porque me había saltado una página en una de esas descripciones largas que hace Verne ¡y me sentía culpabilísimo!
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Nadie acabara con los libros, de Umberto Eco y Jean-Claude Carrière. Un libro que desde ya estoy considerando imprescindible para dar como bibliografía cuando me dicen que los soportes virtuales son taaan importantes y yo no lo creo.
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
En mi estudio, en mi casa, tratando de estar lo más aislado posible el o los días que necesite para hacerlo.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
La superproducción. El que se privilegie la necesidad de nuevos títulos en la góndola antes que la calidad. La labilidad de los editores que dejan pasar textos o dibujos flojos ante la urgencia que impone esa realidad.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
De tardecita después de un buen día productivo, tirado en la cama comiendo algo rico.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Muchas veces sueño que vuelo, eso es de una gran felicidad y significa que las cosas van bien.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
La teletransportación, y me voy al parís de la Belle Epoque, o a los sesentas al menos… algo que me lleve lejos de esta época de maquinitas y códigos y telefonitos… me apabulla la inmediatez, la falta de intimidad, la necesidad de presencia constante que esta época obliga. Me gustaría volver a un tiempo en que la ausencia existía, en que ¡si no estabas… no te podían encontrar!
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Espantapájaros, de Oliverio Girondo. La saga de la Fundación, de Isaac Asimov. Historias sobre todo inverosímiles, de Alasdair Gray. El catálogo de Novedades ACME, de F.C.Ware. Amphigorey, de Edward Gorey. Casi todo Poe. Kveta Pacovskà y Wolf Erlbruch como ilustradores que te abren la cabeza.
11. Una preocupación actual.
Mi dispersión por los viajes para presentar mis libros. Le empecé a robar tiempo a las presentaciones para crear y eso debe ser al revés: robarle tiempo al crear para todo lo demás. Estoy trabajando para reordenar eso.
12. Un logro del que estés orgulloso.
Mi tarea como docente. Me produce una inmensa emoción cuando un editor conocido me dice que algún ex-alumno está haciéndole algún buen trabajo y me nombra con cariño.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Las mil y una noches, me lo prestó la Ale Costero, compañera de primaria, y se lo pedí tantas veces para releerlo que me lo terminó regalando.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Escapar de la vorágine editorial y dedicarle a cada proyecto el tiempo que necesite. Si son años, que lo sean; si implica sufrimiento, que se sufra. La felicidad de sentir que una obra tiene absolutamente todo lo que uno podía darle es mucho mayor al simple hecho de “tener el libro en la mano prontito”.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
La llegada del verano y el calor. Detesto el frío y cualquier clima intermedio.
Aquí el blog de Istvansch.
martes, 22 de febrero de 2011
Mario Méndez responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Como soy polifuncional, al estilo jugador de Bilardo, generalmente respondo que a varias cosas: soy docente, escritor, editor. Y las tres cosas tienen que ver con niños y jóvenes, no exclusivamente pero si mayoritariamente. He sido maestro de chicos y de adolescentes, escribo casi todo para chicos, edito libros de LIJ.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Gracias a mi trabajo como maestro. Antes de ser maestro escribía sólo para adultos: prácticamente desconocía la literatura para chicos, descontando los cuentos clásicos y a Horacio Quiroga.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
En un tronco hueco vivían dichosas
dos ardillas listas, inquietas, curiosas.
Eran tan iguales que nadie sabía
ni aún su propia madre, si eran Pío o Pía.
Así comineza un libro llamado Las ardillitas mellizas, que me leía mi madre. Un libro grandote de Sigmar, amarilleado por el tiempo (fechado en 1967) que ahora leen mis hijas. Ese, y un caperucita roja también de Sigmar, fueron mis dos primeros libros, mis primeros recuerdos librescos.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Como en una semana me voy a París, estoy releyendo un libro de adolescencia, Rayuela, de Cortázar, esta vez en una edición anotada que trae planos de París y las recorridas de Horacio y la Maga. Nostalgia pura.
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Generalmente en casa, si es personal y de escritura. Y en bares o parrillas (a falta de oficinas) cuando se trata de proyectos editoriales, con mi amigo y socio, también editor y escritor, Jorge Grubissich.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
Los diminutivos exasperantes, excesivos, suelen ser señal de que el que escribe piensa que los chicos son medio bobitos. No siempre, claro, pero bastantes veces. Y el didactismo exagerado, por supuesto, por obvias razones.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
Tres: los viajes urbanos, pues no concibo ir en colectivo o subte sin ir leyendo. La cama, de noche. Y el baño, soy un lector realista, abogo por la lectura en el trono.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
No tem.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me gustaría volar. Me la pasaría volando por todos lados, viajar sería cotidiano.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Muchísimos: mencionaré tres: La mano izquierda de la oscuridad, de Ursula K. Le Guin; El barón rampante de Ítalo Calvino y Matadero Cinco, de Kurt Vonegut.
11. Una preocupación actual.
Me preocupan muchas cosas, para relacionar con este blog diría que la decadencia de la educación en nuestro país, que a veces parece deliberada, es una de mis preocupaciones más fuertes.
12. Un logro del que estés orgulloso.
No sé si mis hijas entran en ese rubro, el de logros, así que por las dudas no las pongo, aunque las piense primero. Haber escrito muchos libros y llevar adelante una pequeña editorial son dos logros que me enorgullecen.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Varios, uno de ellos podría ser Tom Sawyer en el extranjero, de Mark Twain. Y uno de Sherlock Holmen, de Conan Doyle: La liga de los pelirrojos.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Hay que leer. La docencia, la edición y desde luego la escritura son oficios de lectores. Y leer es realmente una actividad placentera, indispensable para entender el mundo y para disfrutarlo más.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
El nacimiento de una idea que pueda transformarse en libro, y las primeras líneas que le siguen siempre son una gran alegría.
Datos sobre Mario en Editorial Amauta.
viernes, 4 de febrero de 2011
Pasado y presente de los verbos leer y escribir
Con esta entrada inauguramos una nueva sección de libros recomendados para la biblioteca del editor de literatura infantil y juvenil.
Título: Pasado y presente de los verbos leer y escribir
Autora: Emilia Ferreiro
Edición: Fondo de Cultura Económica. México, 2001
Contratapa: Cada época y cada circunstancia histórica dan nuevos sentidos a los verbos leer y escribir. Las nuevas tecnologías están introduciendo cambios profundos y acelerados en la manera de comunicarnos y de recibir información, y exigen mayor flexibilidad en el uso de la lengua escrita. Pero mientras los países pobres no han superado el analfabetismo, los países ricos descubren el iletrismo: reconocen que la escolaridad básica no garantiza la formación de lectores en sentido pleno. Frente a quienes corren detrás de hipertextos, correo electrónico y páginas virtuales de libros inexistentes, hay quienes no llegaron a los periódicos, los libros y las bibliotecas. Si la democracia es incompatible con el analfabetismo de los ciudadanos, la democracia plena requiere niveles de alfabetización por encima del deletreo y la firma. Formarse como lectores (no como descifradores) es un derecho de niños y niñas que serán hombres y mujeres libres, ciudadanos y ciudadanas de un mundo para el que la diversidad lingüística y cultural sea tan importante como la biodiversidad.
El presente volumen reúne textos de Emilia Ferreiro presentados en diversos congresos. Destinados a sacudir conciencias adormecidas, plantean problemas que conciernen muy directamente a la variada gama de profesionales vinculados con la existencia misma de la lengua escrita: desde los productores de libros hasta los formadores de lectores, pasando por múltiples roles sociales de intermediación. El planteo de esos problemas tiene consecuencias ideológicas y políticas, que abren camino a la acción reflexiva y a la reflexión predispuesta para la acción.
Un fragmento:
Por qué lo recomendamos: La contratapa de este libro resume impecablemente los temas que trata la autora, la importancia de esos temas, a quién se dirige y por qué. No hay mucho que agregar al respecto. Sí hay que decir que es un libro indispensable, que ya tiene unos diez años y sigue vigente, porque por más que haya avances en cuestiones tecnológicas no parece haber tantos ni tan llamativos en cuestiones sociales, políticas e ideológicas acerca de la lectura. Son ensayos sólidos, reflexivos, con ideas claras que como editores no deberíamos perder de vista en ningún momento. Es de esos libros a los que uno tiene que volver cada tanto y releer.
Título: Pasado y presente de los verbos leer y escribir
Autora: Emilia Ferreiro
Edición: Fondo de Cultura Económica. México, 2001
Contratapa: Cada época y cada circunstancia histórica dan nuevos sentidos a los verbos leer y escribir. Las nuevas tecnologías están introduciendo cambios profundos y acelerados en la manera de comunicarnos y de recibir información, y exigen mayor flexibilidad en el uso de la lengua escrita. Pero mientras los países pobres no han superado el analfabetismo, los países ricos descubren el iletrismo: reconocen que la escolaridad básica no garantiza la formación de lectores en sentido pleno. Frente a quienes corren detrás de hipertextos, correo electrónico y páginas virtuales de libros inexistentes, hay quienes no llegaron a los periódicos, los libros y las bibliotecas. Si la democracia es incompatible con el analfabetismo de los ciudadanos, la democracia plena requiere niveles de alfabetización por encima del deletreo y la firma. Formarse como lectores (no como descifradores) es un derecho de niños y niñas que serán hombres y mujeres libres, ciudadanos y ciudadanas de un mundo para el que la diversidad lingüística y cultural sea tan importante como la biodiversidad.
El presente volumen reúne textos de Emilia Ferreiro presentados en diversos congresos. Destinados a sacudir conciencias adormecidas, plantean problemas que conciernen muy directamente a la variada gama de profesionales vinculados con la existencia misma de la lengua escrita: desde los productores de libros hasta los formadores de lectores, pasando por múltiples roles sociales de intermediación. El planteo de esos problemas tiene consecuencias ideológicas y políticas, que abren camino a la acción reflexiva y a la reflexión predispuesta para la acción.
Un fragmento:
Por más eruditos y humanistas que sean, los editores producen objetos incompletos por naturaleza. Un libro es un objeto en busca de un lector, y no puede realizarse como objeto cultural hasta que no encuentra un lector. Ese lector es muy mal caracterizado cuando se lo define simplemente como un cliente. Se puede comprar una colección de libros para exhibirlos en la sala de recepción de la casa o en el estudio profesional. Esos libros siguen siendo objetos incompletos: bibelots sin intérpretes. El libro se completa cuando encuentra un lector intérprete (y se convierte en patrimonio cultural cuando encuentra una comunidad de lectores intérpretes).
Por eso es tan singular la tarea de un editor: no solamente debe producir un objeto tan cuidado y acabado como sea posible, sino tener conciencia de que tal objeto, por más cuidado y acabado que sea, será siempre incompleto si no encuentra “el otro”, “los otros” que le darán completud. Ese “otro” (esos “otros”) deben ser lectores.
¿Los editores de las próximas décadas van a concentrarse en producir libros para el 20% de la población mundial? ¿Van a retomar la antigua tradición de la lectura elitista, contraria a la idea de la alfabetización necesaria para la democracia? ¿Podemos pedirles –quién puede pedirles– que contribuyan a la completud de sus productos, o sea, a la producción de lectores?
Por qué lo recomendamos: La contratapa de este libro resume impecablemente los temas que trata la autora, la importancia de esos temas, a quién se dirige y por qué. No hay mucho que agregar al respecto. Sí hay que decir que es un libro indispensable, que ya tiene unos diez años y sigue vigente, porque por más que haya avances en cuestiones tecnológicas no parece haber tantos ni tan llamativos en cuestiones sociales, políticas e ideológicas acerca de la lectura. Son ensayos sólidos, reflexivos, con ideas claras que como editores no deberíamos perder de vista en ningún momento. Es de esos libros a los que uno tiene que volver cada tanto y releer.
lunes, 31 de enero de 2011
Martín Blasco responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Todavía no me animo a responder “escritor” y no sería del todo correcto porque también hago otras cosas para vivir. Así que suelo dar una larga explicación del tipo “ahora estoy haciendo esto, pero antes hacía aquello, lo que más me gustaría es esto otro y tengo un plan para sumar aquello, más esto, más eso”.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Toda la vida escribí literatura infantil y juvenil pero no me enteré hasta los veintiocho.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
En mi casa la mayoría de los libros eran de sociología, había un libro en alemán que tenía unos dibujos de obreros gigantes luchando contra serpientes con siglas tatuadas. Creo que es el recuerdo bibliográfico más antiguo que tengo.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Ancho mar de los Sargazos de Jean Rhys y El mundo de hoy de Ryszard Kapuscinski.
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Donde sea. En casa, en un bar, en el trabajo (si estoy con trabajo), a mano, en compu, de noche, de día. Tengo una amiga que puede atestiguar que la primera parte de la novela En la línea recta la escribí en un cuadernito de pie entre cliente y cliente mientras trabajaba en la librería Yenny.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
El enemigo siempre es el mismo, sólo que con los años toma distintas formas para que no lo reconozcamos: el lugar común.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
Cualquier momento es bueno pero, no sé porque, al atardecer siempre me agarran ganas.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Un tipo de vuelo particular en base a saltos, primero hay que pegar un gran salto y una vez en el aire dar pequeños saltos sobre el aire mismo. Cada tanto, cuando tengo suerte, sueño con eso.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me interesa ese superpoder bíblico de la multiplicación de los alimentos. En un mundo con hambre sería el superpoder más lógico. Me gustaría escribir sobre un superhéroe con ese poder y sólo ese poder. Ver cómo hace para ponerlo en práctica, primero organiza comilonas para los amigos, después para la gente del barrio, tiene problemas para que no se le pudra la comida cuando hace de más. Obviamente los villanos serían alguna gran cadena de supermercados.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Dentro de la LIJ que leí en el último año me gustaron mucho: El inventor de puertas de Verónica Sukaczer y El Fragmento (A single shard) de Linda Sue Park.
11. Una preocupación actual.
Si nos ponemos serios, supongo que el problema más grave es siempre la distribución de la riqueza. Todos los demás problemas (hambre, racismo, cambio climático, fundamentalismos varios) se relacionan y dependen su solución de éste primero.
12. Un logro del que estés orgulloso.
Estoy orgulloso de mi hijo y mis libros, pero no puedo considerarlos logros porque no hay mérito de mi parte. Aún en el caso de los libros soy de los que adhieren a la idea de que la literatura es creada en partes iguales por el escritor y el lector. Así que me quedo con haber aprendido a andar en bicicleta. Nadie podrá quitarme eso.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Recuerdo mucho la saga de El pequeño Nicolás, Cuentos escritos a máquina de Rodari y la colección “Elige tu propia aventura”, especialmente los de Edward Packard. Creo que Edward Packard fue el primer escritor que descubrí solo; un día me di cuenta que, aunque respondían al mismo sistema y estilo del resto de la colección, sus libros de “Elige tu propia aventura” eran muy superiores a los de otros autores.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Mucha paciencia y perseverancia. Y también evitar los dos susurros satánicos que suelen atacar a quien se propone escribir: El que te dice “¡Esto es buenísimo! No hay que sacar ni una coma ¡Sos un genio!” y el otro, más oscuro y frecuente “Esto es una basura, sos el peor escritor que haya existido, no sé cómo te animás a salir a la calle sin una bolsa en la cabeza”. La clave está en no preguntarse tanto si sos bueno o malo, sino más bien pensar si escribir es lo que te gusta hacer. Y entonces sí, tratar de hacerlo lo mejor posible.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Mi hijo, René Goscinny y los Pixies.
Datos sobre Martín en La Biblio de los Chicos.
jueves, 13 de enero de 2011
Antonio Santa Ana responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
No suelen preguntarme eso seguido, en general contesto que soy empleado o que trabajo en una editorial.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué, como a todo en la vida, de casualidad. Me quedé porque encuentro una gran libertad en ellos y muchas posibilidades de hacer cosas nuevas.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Mi primer recuerdo es el de la textura del papel y el olor.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
La orfandad de Sylvia Iparraguirre; Editor de Tom Mascher y Glaxo de Hernán Ronsino
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
En forma desordenada, en general tomo notas en un cuaderno durante un tiempo (hay historias de las que llevo tomando notas más de 10 años…), luego armo un borrador de la estructura y luego escribo. En general, cuando me siento frente al teclado ya sé lo que voy a escribir, porque doy muchas vueltas en la previa. Debes amar la hora de los intentos, debes amar la hora que nunca brilla, y si no, no lo intentes que será en vano; canta Silvio Rodríguez como un mantra una y otra vez.
No tengo un lugar de trabajo, me gustaría, pero aún no ha llegado ese momento. La notebook en la mesa de la cocina, en la del comedor, en la cama, en la habitación de mi hijo mayor (el lugar mas tranquilo de mi casa), en la mesa de algún bar. En fin, mi lugar de trabajo es donde logramos juntar los tres elementos, silla, notebook y yo
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
La tilinguería, la corrección política, las buenas intenciones y detesto cuando no logro escaparme de ellas.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
El subte, un sillón, el piso, cualquier lugar y momento está bien. Pero para ser honesto mi lugar favorito es una hamaca entre dos árboles; lamentablemente para mí son muy pocas las veces en que leo allí.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
No, no recuerdo mis sueños.
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me gustaría tener un súper oído, me fascina el habla coloquial, suelo disfrutar mucho de las conversaciones ajenas en los bares o en los colectivos, me gusta prestarle atención a como la gente arma las frases. Y claro que me gustaría también desconectarlo, porque la mayoría de las veces no escucho cosas que me interesen.
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Mi biblioteca ideal no existe, pero si habláramos de una biblioteca de lij diría: Dahl, Nöstlinger, Haugen, Wolf y Paterson. Lo que sea de ellos/as estará mas que bien.
11. Una preocupación actual.
La intolerancia reinante y la tentación del discurso único. No hablo sólo en términos gubernamentales, que me preocupan, claro; si no en la vida cotidiana, siento que cada vez hay menos espacio para el pensamiento crítico.
12. Un logro del que estés orgulloso.
Haber aprovechado, cuando me prestaron las llaves, para abrir puertas en lugar de cerrarlas.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Robin Hood de la colección ídem.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Que no acepte recomendaciones, las mías menos que las de nadie. Este oficio es como un laberinto y el desafío no es encontrar la salida, es hacer el camino propio.
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Un acorde mayor con séptima, el olor del café, un risoto bien hecho, la risa de mis hijas, que gane Racing, la piel de mi mujer.
Más datos en Wikipedia.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Claudia Degliuomini responde las 15 preguntas
1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Digo que soy ilustradora y según la cara aclaro, dibujante de libros para chicos y según la cara aclaro, pero es un trabajo eh! y según la cara tengo fechas de entrega y estoy muchas horas sentada frente al tablero, he! Y según la cara sigo …….No les voy a contar todo lo positivo, eso ya se lo pueden imaginar,je.
2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué como muchas cosas en mi vida, encontrándome con gente maravillosa y aprendiendo de cada experiencia. Aunque seguramente influya, que necesito dibujar y respirar libros para vivir feliz.
3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Recuerdo unos tomos gigantescos llamados Fabulandia, que eran algo así como unas enciclopedias muy pesadas de cuentos clásicos, que tenían mis hermanas mayores. Por lo que me instalaba junto a la biblioteca y pasaba horas mirando las imágenes, inventando historias hasta que aprendí a leer.
4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Tengo un libro en diferentes rincones de descanso, depende el momento del día estoy leyendo El ciudadano de mis zapatos de Pescetti, La poética del espacio de Bachelard y la última Tokonoma.
5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
En mi estudio. Como tengo corazón de hornero, desde que comencé a trabajar profesionalmente como ilustradora, fui construyendo espacios según mis necesidades. Aclaro que vivo en una zona suburbana con árboles y pajaritos. Así que mi estudio actual tiene ventanas y rincones para trabajar muuuuchas horas sin darme cuenta.
6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
Bueno, algo que me molesta en un libro ilustrado es que tenga poco vuelo, que sea estereotipado. Hay una frase que me duele escuchar de algunos editores que es “los chicos no lo van a entender”. Esta frase puede arruinar todo el trabajo. Confundiendo al ilustrador con una herramienta, sin permitirle expresarse y al lector le quita la posibilidad de crecer o sentir. Aunque en ese momento no termine de captarlo, ¿es necesario entenderlo todo, ya?
Yo no hablo de textos escolares, hablo de literatura, de expresión, de despertar sentimientos, de comunicarse en imágenes, del primer acercamiento al arte.
Esto además tiene una contraparte, cuando el ilustrador acepta (transa porque tiene que vivir) se queda pegado con esa imagen. Luego cuando hay una oportunidad de hacer algo jugado y creativo eligen a otro.
7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
La noche en verano y cualquier hora del día si llueve o está fresco.
8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Que los creativos dejamos nuestros egos e inseguridades a un lado y podemos trabajar y crecer juntos. Es muy solitario trabajar así!
9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Sin duda, teletransportarme. Estar con la gente que quiero pssss trabajando en mi estudio pssss caminando por una playa desierta pssss descubriendo libros nuevos psss subiendo a un refugio de montaña pssss acariciando pinceles y materiales de arte una tienda pssss cocinando cosas ricas con mi familia pssss recorriendo lugares antiguos pssss trabajando en mi jardín pssss…..
10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Mis recomendados de este año La elegancia del erizo de Muriel Barbery y Hermosa soledad de Jimmy Liao.
11. Una preocupación actual.
Tener que destinarle más tiempo a resolver temas contractuales o que me paguen, que a disfrutar de mi trabajo.
12. Un logro del que estés orgullosa.
Que la pasión por lo que hago no se apaga.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Pulgarcita.
14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Muchas horas de trabajo, de lo cual algo bueno tiene que aparecer. Cuando aparece, seguir por allí hasta que brote algo mejor. Como decía Picasso “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.”
15. Algo que te dé alegría inmediata.
Observar el agua, quieta o en movimiento. Me da alegría, me calma, me inspira, me fascina! Por eso hace muchos años construí un estanque con peces y nenúfares, son mi cable a tie… al agua.
Más información en su blog: çläu
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