domingo, 19 de diciembre de 2010

Claudia Degliuomini responde las 15 preguntas


1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Digo que soy ilustradora y según la cara aclaro, dibujante de libros para chicos y según la cara aclaro, pero es un trabajo eh! y según la cara tengo fechas de entrega y estoy muchas horas sentada frente al tablero, he! Y según la cara sigo …….No les voy a contar todo lo positivo, eso ya se lo pueden imaginar,je.

2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué como muchas cosas en mi vida, encontrándome con gente maravillosa y aprendiendo de cada experiencia. Aunque seguramente influya, que necesito dibujar y respirar libros para vivir feliz.

3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Recuerdo unos tomos gigantescos llamados Fabulandia, que eran algo así como unas enciclopedias muy pesadas de cuentos clásicos, que tenían mis hermanas mayores. Por lo que me instalaba junto a la biblioteca y pasaba horas mirando las imágenes, inventando historias hasta que aprendí a leer.

4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Tengo un libro en diferentes rincones de descanso, depende el momento del día estoy leyendo El ciudadano de mis zapatos de Pescetti, La poética del espacio de Bachelard y la última Tokonoma.

5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
En mi estudio. Como tengo corazón de hornero, desde que comencé a trabajar profesionalmente como ilustradora, fui construyendo espacios según mis necesidades. Aclaro que vivo en una zona suburbana con árboles y pajaritos. Así que mi estudio actual tiene ventanas y rincones para trabajar muuuuchas horas sin darme cuenta.

6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
Bueno, algo que me molesta en un libro ilustrado es que tenga poco vuelo, que sea estereotipado. Hay una frase que me duele escuchar de algunos editores que es “los chicos no lo van a entender”. Esta frase puede arruinar todo el trabajo. Confundiendo al ilustrador con una herramienta, sin permitirle expresarse y al lector le quita la posibilidad de crecer o sentir. Aunque en ese momento no termine de captarlo, ¿es necesario entenderlo todo, ya?
Yo no hablo de textos escolares, hablo de literatura, de expresión, de despertar sentimientos, de comunicarse en imágenes, del primer acercamiento al arte.
Esto además tiene una contraparte, cuando el ilustrador acepta (transa porque tiene que vivir) se queda pegado con esa imagen. Luego cuando hay una oportunidad de hacer algo jugado y creativo eligen a otro.

7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
La noche en verano y cualquier hora del día si llueve o está fresco.

8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Que los creativos dejamos nuestros egos e inseguridades a un lado y podemos trabajar y crecer juntos. Es muy solitario trabajar así!

9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Sin duda, teletransportarme. Estar con la gente que quiero pssss trabajando en mi estudio pssss caminando por una playa desierta pssss descubriendo libros nuevos psss subiendo a un refugio de montaña pssss acariciando pinceles y materiales de arte una tienda pssss cocinando cosas ricas con mi familia pssss recorriendo lugares antiguos pssss trabajando en mi jardín pssss…..

10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Mis recomendados de este año La elegancia del erizo de Muriel Barbery y Hermosa soledad de Jimmy Liao.

11. Una preocupación actual.
Tener que destinarle más tiempo a resolver temas contractuales o que me paguen, que a disfrutar de mi trabajo.

12. Un logro del que estés orgullosa.
Que la pasión por lo que hago no se apaga.

13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Pulgarcita.

14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Muchas horas de trabajo, de lo cual algo bueno tiene que aparecer. Cuando aparece, seguir por allí hasta que brote algo mejor. Como decía Picasso “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando.”

15. Algo que te dé alegría inmediata.
Observar el agua, quieta o en movimiento. Me da alegría, me calma, me inspira, me fascina! Por eso hace muchos años construí un estanque con peces y nenúfares, son mi cable a tie… al agua.

Más información en su blog: çläu

lunes, 15 de noviembre de 2010

Paula Bombara responde las 15 preguntas


1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Respondo que escribo novelas y textos de divulgación científica. Mi encuentro con la escritura tuvo muchas curvas y llegar a dedicarme a esto implicó muchas decisiones. Dar esta respuesta me provoca siempre una sonrisa.

2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué por pedido de una amiga que necesitaba un cuento para presentarse a un concurso; escribir ese cuento me dio mucho placer y decidí profundizar la experiencia. Me enteré que Graciela Montes daría una charla en la Facultad de Agronomía y fuí. Ella me recomendó el taller literario de Susana Cazenave. Ese taller terminó de enfocarme hacia la LIJ.
Me quedé porque cuando los chicos y las chicas leen y se apasionan, lo hacen de una manera muy genuina y desprejuiciada. Me gusta observarlos leer. Me estimula saber que debo interesarlos en lo que quiero transmitir.

3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
En mi vida los libros estuvieron siempre. No tengo un primer recuerdo de ellos de la misma manera que no recuerdo cuándo comí mi primer chocolate.

4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Casi siempre estoy leyendo dos cosas al mismo tiempo, una de narrativa o divulgación para niños o jóvenes y otra para adultos. Ahora estoy leyendo Historias de los señores Moc y Poc de Pescetti y La última noche en Twisted River de John Irving.
(Ahora ya terminé con Pescetti, pero sigo con Irving. De LIJ estoy con El escuadrón esqueleto de Polly Horvath.)

5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Cuando me decido a contar una historia ocupa parte de mis pensamientos las 24 hs, los 7 días de la semana. Armo la estructura y doy cuerpo a los personajes primero en mi cabeza así que en esa etapa el proyecto está atravesado por mi vida cotidiana. Para no olvidarme ciertas frases o detalles, las anoto en un cuadernito que llevo siempre conmigo. Anoto en cualquier lugar, a cualquier hora.
Cuando llega el momento de escribir, escribo en mi casa, en la habitación que llamamos "estudio" o en la cocina, en soledad.

6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
No detesto nada en los libros. Detestar es una palabra muy fuerte. Pero sí hay cosas que me molestan.
Me molesta cuando un libro promete algo que no cumple. Me molestan los libros bellísimos que cuentan historias mediocres. Tampoco me gusta encontrar detalles que muestran descuidos o apuros en la producción, como ilustraciones que no se corresponden con el texto. Me molestan las historias que podrían ser más profundas y no lo son. Me molestan los abusos a ciertas palabras, los diminutivos, las malas traducciones, los argots que ocultan significados en lugar de facilitarlos.
Me molestan porque siento que no se respeta al destinatario del libro, que se está subvalorando su capacidad de análisis y de observación.
En particular, dentro de la LIJ, me molestan estas cosas porque se habla mucho de cuidar a nuestros niños y en la practica se los descuida permanentemente. Los libros destinados a ellos, que son objetos culturales que deberían producirse con el tiempo suficiente, no deberían caer en esas faltas de respeto.

7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
Si siento ganas de abrir un libro y puedo dejar todo lo que esté haciendo para sumergirme en la lectura, no importa dónde, ese es un momento de felicidad.

8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
No... nunca tuve sueños recurrentes.

9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me gustaría poder aprender cosas a supervelocidad como hacen en la película Matrix. Tres parpadeos y saber hablar un idioma, por ejemplo.
También me gustaría poder transformarme en diferentes animales por un rato (incluyo a los humanos), para poder entenderlos sin que medien palabras.
Trataría de no usarlos tanto porque sino ¡me haría adicta a ellos! Aprender a supervelocidad sería muy útil antes de subir a un helicóptero, volaría más segura si supiera qué hacer si el piloto se descompone. El otro superpoder lo usaría cuando, por ejemplo, tengo ganas de dar una vuelta para despejarme: me transformaría en paloma y volaría hasta el obelisco. O, en medio de una discusión, transformarme en el otro por un momento, me serviría para poder entender íntegramente lo que me está diciendo.

10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Esta pregunta es muy difícil de responder: ¿cuál elegir? Me quedo con los últimos que me impactaron, sólo porque el impacto es más reciente, pero aclarando que muchísimas lecturas, en su momento, me marcaron igual: No comas renacuajos de Francisco Montaña y Madame Bovary de Gustave Flaubert.

11. Una preocupación actual.
La falta de comunicación entre las personas en general. Hablamos demasiado, escuchamos poco. Y la poca importancia que se le da a la palabra del otro, más si el otro es un niño o un joven. Me asombra gravemente que todavía haya adultos que siguen pensando que los niños son personas en blanco a las que hay que llenar de contenidos o peor aún, que los niños aún no son personas completas.

12. Un logro del que estés orgullosa.
Poder dedicarme a hacer lo que me gusta.

13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
Nunca hubo un solo libro favorito, menciono algunos. Los cuentos de los odos de Graciela Montes en el Jardín. Dailan Kifki, de M. E. Walsh, cuando aprendí a leer. El niño envuelto, de E. Bornemann, en la mitad de mi primaria. El diario de Anna Frank y las novelas de misterio de Nancy Drew y los Hardy boys (no recuerdo los autores), al final de la primaria. Los cuentos de Poe y las novelas de S. King en los primeros años de la secundaria. La primera noche que pasé despierta leyendo fue en Sierra de la Ventana, a los 12 o 13 años, con la novela La danza de la muerte, de S. King. De todos los que leí, ese es el que más recuerdo, no sé si fue mi favorito pero ver el amanecer atravesada por el sueño y la lectura fue una experiencia tan linda que suelo repetirla todas las vacaciones desde entonces.

14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Dedicarse a cualquier disciplina artística es complicado pero, si el deseo es profundo, es un sueño que se cumple. Leer todos los libros que desees, sean o no para tu edad, sean o no de ficción. Escuchar mucha música, mirar cuadros, ver cine. Consumir historias construidas por otros artistas es alimentarse y es un buen consejo comer de todo. Trabajar mucho, corregir, no dejar que las situaciones te apuren a mostrar lo que hiciste si para vos no está listo. Trabajar hasta que lo que hayas hecho te guste muchísimo. Y ser perseverante, muy perseverante.

15. Algo que te dé alegría inmediata.
Escribir. Además, las sorpresas en general: un mate listo cuando pienso lo rico que sería tomarlo, un brote en una planta que creí que había muerto, una flor nueva en mis macetas, un abrazo que llega sin pedirlo, el llamado o el mail de una amiga a cualquier hora, una buena idea apareciendo de pronto, que alguien venga a casa y me lave los platos de onda, que me regalen el libro que estaba deseando comprar. Escuchar la risa de mis hijos y de mi pareja. Una buena canción expresando lo que las palabras no pueden.

Más información en su blog: Desde mi cristal.




martes, 2 de noviembre de 2010

Verónica Sukaczer responde las 15 preguntas

1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Si me quiero mandar la parte, digo escritora. Pero en general digo periodista, que es lo que estudié. Porque siento que "escritora" es algo muy grande.

2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Llegué como se llega a todo en la vida: por el camino más complicado. Escribía desde hace tiempo pero nunca se me había pasado por la cabeza escribir para chicos. Hasta que una prima enfermó y comencé a escribirle cuentos para que se entretuviera cuando no podía ir a la escuela. A ella le gustaban mucho, me pedía más, y allí me quedé. Había encontrado mi voz.

3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Todavía dormía en cuna (pero ojo, dormí bastante en cuna porque en la habitación que compartía con mis hermanas no entraba otra cama) y teníamos una colección de clásicos con dibujos tridimensionales en la tapa. De ésos, recuerdo más que nada al de los Tres Chanchitos. En cuanto a los libros que leí por mi cuenta de chica, dos que me tocaron hondo: Cocorí y los cuentos de la mitología griega de Editorial Sigmar.

4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Nadie acabará con los libros, es una larga entrevista a Umberto Eco y Jean-Claude Carrière. Allí hablan de libros, incunables, coleccionistas.

5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Trabajo principalmente en donde estoy ahora: sentada frente a mi escritorio, en mi departamento. Detrás tengo mi biblioteca (de la cual estoy muy orgullosa). A mi lado van y vienen hijos y perra. No tengo ni silencio ni privacidad, y no los necesito. Pero lo que se dice trabajar-trabajar, no tengo lugar ni horario. Una vez que me sumerjo en un proyecto, mi cabeza queda prendada de él y todo el tiempo lo estoy pensando. Llevo lapiceras y libretas en mi cartera para tomar notas y, si puedo, ando por ahí con una computadora portátil y varios pendrives en donde guardo los archivos.  

6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
¡La moraleja! Los libros pensados para "inculcar valores" o enseñar grandes lecciones de vida como: hay que ser bueno y honrado; los niños curiosos se meten en problemas (¡menos mal!); etc, etc. Eso no es literatura. Hay que salir a gritarlo desde las ventanas: ¡eso no es literatura! Y los diminutivos, no hay nada más horripilante que leer "pollito", "leoncito", "mamita". ¡Puaj!

7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
En la cama, antes de dormir. Y según las estaciones: en otoño y primavera, en una reposera al sol. En invierno, al lado de la estufa, con una frazada sobre las piernas. En verano: bajo la sombra de algún árbol.

8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Sueño que vuelo y siempre me hace recordar al poema de Tallón: "El niño dormido está,/¡y qué sueño está soñando!/¿Qué sueña? Sueña que vuela/¡Qué bien se vuela soñando!

9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías? 
¡Volar! Doy tres pasos, saltito con rebote y... vuelo. Volaría por puro placer pero también para llegar más rapido, que no me duelan los pies, atravesar avalanchas humanas. Lo usaría con total egoísmo: volaría sólo para mí. 

10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar? 
Para chicos: El libro salvaje, de Villoro; Las brujas de Roald Dahl; Cuentos crueles de Saki; ¿Quién le tiene miedo a Demetrio Latov? de Ángeles Durini y La noche del meteorito de Franco Vaccarini.
Para adultos: La rata cochero de David Henry Wilson; Mr. Vértigo de Paul Auster; Nunca me abandones de Ishiguro; Cómo ser buenos de Nick Hornby; Amores en fuga de Bernard Schlink. 

11. Una preocupación actual. 
¿¿¿Sólo una??? Dejando de lado la actualidad y centrándome en lo literario, los precios de los libros, que no me permiten leer todo lo que quisiera, ni a mí ni a nadie. Los libros no son tan democráticos como deberían si son pocos los que tienen acceso a ellos. 

12. Un logro del que estés orgullosa. 
Crecí y no se me acabó la curiosidad, ni el deseo de saberlo todo, de jugar, de probar lo nuevo, de arriesgarme. De eso me siento orgullosa.

13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chica? 
Nunca leí tanto y con tanto placer como cuando era chica. Así que elegir un solo libro es como pedirme que elija un hijo. A todos se los quiere igual y, a la vez, de distinta manera. Imposibles de olvidar: la serie de “Anne, la de los tejados verdes”, de L.M.Montgomery; Violeta de W.Cook; todos los de Louisa May Alcott; El libro de los chicos enamorados de Elsa Bornamann. 

14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos. 
¡Leer! Leerlo todo. Libros, revistas, diarios, folletos, cartas íntimas de los vecinos. Escribir y borrar, tachar, corregir, tirar y empezar de nuevo. No hay recetas mágicas. 

15. Algo que te dé alegría inmediata. 
Reírme.

Más información en su sitio web y su blog.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Eduardo Abel Gimenez responde las 15 preguntas

1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
—Soy blogger.
—No, en serio.
—Soy blogger. Empecé en 2002 como aficionado. Pero hace varios años que vivo de eso, me pagan por hacer blogs.

2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
En 1990 me llamó Graciela Montes para proponerme un proyecto que no se concretó. Pero le propuse otro, que terminó siendo el Bichonario (con Douglas Wright). Fue muy placentero hacerlo.
Las razones para quedarme se fueron dando de a poco. Primero, cobré derechos de autor por el Bichonario, unos 1500 pesos en 1992, que alcanzaron para pagarme un viaje a Nueva York (estoy tergiversando un poco las cosas. Primero viajé. Luego cobré, y me sorprendí al ver que recuperaba lo gastado en el viaje). Después fui conociendo gente que me caía muy bien. Después nació mi hijo y los libros infantiles se convirtieron en parte del paisaje de todos los días. Después empecé Imaginaria con Roberto Sotelo. Y así. Ahora, aunque quisiera, no me podría ir.

3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Con perdón, libro no. Desde los cuatro años, mi gran recuerdo del mundo impreso es el Pato Donald. Primero me lo leían, pero lo aprendí a leer solo antes de ir a la escuela. Luego vino Pepín Cascarón, ya a los seis años. El primer libro que recuerdo con claridad es Cabeza de Fierro, de Constancio C. Vigil, que me gané en la escuela por algo que no recuerdo. Tenía un montón de cuentos. Lo leí muchas veces.

4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Pennac, a instancias de la editora de este blog.

5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
Todo empieza en la oscuridad de mi propia cabeza, durante las horas de insomnio. A veces incluye notas en una libreta. Sigue en mi escritorio, en casa, frente a la computadora, donde paso muchas horas por muchos motivos diferentes.
O escribo muy rápido o no escribo nada. Tiendo a escribir cortito y esquelético, y después tengo que ir rellenando con órganos esenciales para la vida.

6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
Los valores. Lo repetido (en textos e imágenes). Lo mal escrito o mal editado. (Sé que no aporto nada nuevo.)
En vez de detallar porqués, me gustaría tener un video de mi hijo, a diferentes edades entre los seis y los catorce, y su desdén automático por los libros basados en valores, repetición, mala escritura, mala edición. Si a él no le interesaron ni un poquito, creo que estoy a salvo de explicar por qué no me interesan a mí.

7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
A la noche, cuando me voy a dormir. A menos que esté atrapado por una novela, y entonces es cualquier parte, con preferencia mi sofá, a toda hora del día.

8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Una terrible pesadilla en la que me veo respondiendo un cuestionario por email. Oh, caramba.

9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Volar. Supongo que acabaría tratando de llegar al sol.

10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Cada vez me cuesta más pensar en recomendar libros. Los que más me gustaron tienden a ponerse viejos. De los nuevos conozco tan pocos... Mejor me salteo esta respuesta. (Aquí no hablamos de infantiles, eh.)

11. Una preocupación actual.
Escribir con continuidad.

12. Un logro del que estés orgulloso.
Esta pregunta es tremenda. Se me ocurre algo, pero no va porque los lectores del blog pueden pensar que me hago propaganda. Se me ocurre otra cosa, pero tampoco va porque es algo demasiado privado. Y así.

13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?
20.000 leguas de viaje submarino, o Viaje al centro de la Tierra, o Cinco semanas en globo... Se ve la tendencia. Más tarde, hacia los diez años, Crónicas marcianas, Fahrenheit 451... Y un poquito después, Más que humano (Sturgeon), la trilogía Fundación (Asimov), La ciudad y las estrellas (Clarke).

14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos.
Es un tema difícil, porque depende lo que quiera cada uno. Desde una mirada más bien idealista, diría que hay que escribir de verdad, "con las tripas" como me dijo Jorge Varlotta (y en el acto echó abajo mis construcciones intelectuales), no importa si es para chicos o para quién. Con los pies más cerca de la tierra, es inevitable mirar lo que se está publicando, buscar géneros, formatos, todo eso. Podría simplificar diciendo que el truco es encontrar un equilibrio entre ambas cosas, pero me parece que si lo hago me van a tirar tomates podridos.

15. Algo que te dé alegría inmediata.
Sentarme en un restaurante con una persona amiga.
Obtener algún achievement con mis personajes en World of Warcraft.
Escribir un poema cortito que cierre bien.

Más información en Ximenez.

viernes, 22 de octubre de 2010

Catalijo #12

Eh! ¿Creían que esto se había vuelto solo entrevistas? No, no, muchas cosas siguen pasando por acá y se vienen, además, secciones nuevas. Pero mientras tanto, esta semana, un nuevo número de Imaginaria con un nuevo Catalijo.
Un paseo por La Nube, en Buenos Aires, un paseo al pasado, con lo que se considera el primer libro ilustrado para chicos, el Orbis Pictus, y un paseo al futuro (unos días hacia adelante, nomás) y a Colombia, con el festival de literatura infantil... ¿que por qué no podríamos pensar en hacerlo en toda latinoamérica a la vez? ¿No hay gente de todos lados como para ponernos de acuerdo? ¿No sería buenísimo? Les dejo la inquietud.

lunes, 18 de octubre de 2010

Ángeles Durini responde las 15 preguntas

1. ¿Qué respondés cuando te preguntan “a qué te dedicás”?
Me viene un gulp! qué digo. Pero digo: a veces, me dedico a la literatura infantil, si insisten, les cuento que escribo, otras veces digo directamente que soy escritora (en mis momentos de valentía soy tan directa) y según la cara que ponen, aclaro que de literatura infantil (no sé por qué tengo que aclararlo). Confieso cierto miedo cuando digo a qué me dedico, a que piensen, y esta vaga, ¿hace dibujitos? (alguna vez me lo han preguntado), por supuesto que enseguida respondo que soy muy mala dibujando. Otros ponen cara de alegría y dicen ¡qué lindo!, ¿escribís cuentos?. Los menos pudorosos van al grano, sí, pero, para vivir, ¿hacés otra cosa? Para esos tengo la respuesta de que soy profesora de literatura, más allá de que no lo estoy poniendo en ejercicio, pero así se quedan más calmos. En fin, quizá me asusta la mirada de los demás, no sé por qué, si llevo con orgullo el hecho de haber dedicado mi vida a lo que realmente me gusta. Libre de escribir sin estar pensando en los resultados, eso me gusta.  

2. ¿Cómo llegaste a los libros para chicos y jóvenes y por qué te quedaste?
Mi abuela era una gran narradora oral, me contaba muchos cuentos, yo decía que iba a ser escritora para escribir los cuentos que me contaba mi abuela, y todavía no sabía escribir, pero me causaba mucho placer escucharla. Mis padres compraban libros, libritos, porque eran finitos, los de sigmar en aquella época, venían con cuentos clásicos, de las mil y una noches, de Grimm, y yo los juntaba y los cuidaba (los perdí en una mudanza) Y cuando a los siete años nos mudamos a la casa que fue mi casa hasta grande, descubrí una biblioteca, se ve que en los otros lugares donde vivíamos no había espacio, pero allí sí, y empecé a descubrir un montón de libros, pero con esto sigo en la próxima pregunta. La debilidad por la literatura infantil la tuve siempre, como la debilidad que tengo por los recuerdos de infancia. Ya a los veintipico empecé a ir a un taller literario, la coordinadora me dijo que probara escribir para chicos, que tenía imágenes y maneras de decir que podrían ir hacia ese lado. Por aquella época empecé letras y largué, hasta que descubrí que en el SUMMA había profesorado de literatura con orientación en literatura infantil y juvenil, era lo mío, me metí. Allí daban mucho espacio para leer, investigar, oler, los libros de literatura infantil y juvenil y contaban con una linda biblioteca. Después empecé un taller con Susana Cazenave, de escritura de literatura infantil y juvenil, y seguí actualizándome con los autores nuevos.

3. ¿Cuál es tu primer recuerdo de un libro?
Mi primer recuerdo de un libro es el libro de lectura Campanita, toda una antigüedad, con él aprendieron a leer mis hermanos mayores, siempre estaba dando vueltas Campanita, yo lo agarré y no lo solté, aprendí a leer mirando esas figuritas y repitiendo oso osa mamá amasa la masa, mi mamá me mima, lo amé a ese libro porque me enseñó a leer, él solo, escuchaba a mis hermanos y corroboraba con el libro. Un libro que amé, junto con mi hermana, todavía hoy en día nos peleamos por ver quíen lo tiene en su biblioteca, es Cuentos del norte, de editorial Juventud, una antología de cuentos de hadas clásicos de Suecia, Alemania, etc. Lo encontramos en la biblioteca de la casa donde nos habíamos mudado. Y la primera novela que leí sola fue Peter Pan, se la habían regalado a mi hermano para un cumpleaños. Me acuerdo que en medio de un juego, subí a buscar algo, me encontré con la novela y me la puse a leer, y no bajé más para seguir jugando. Lo que sí recuerdo con mucho cariño, es mi colección de libritos de Sigmar, aquellos que perdí en la mudanza, eran veinte, me faltaban tres o cuatro para tener la colección completa. Y no me puedo olvidar de las revistas de historietas. Eso era lo que primero caía en las manos de uno, Superman fue lo primero que cayó en mis manos. La pequeña Lulú, Periquita. A mí me caía lo que se les caía de las manos a mis hermanos mayores.

4. ¿Qué estás leyendo ahora?
Ahora estoy leyendo La mujer de la casa sin puerta, de Franco Vaccarini, Poetas argentinas (1960-1980), y acabo de obtener la novela Silvia, la primera novela de Aquiles Cristiani, lo siguiente a leer.

5. ¿Cómo y dónde trabajás un proyecto?
En mi cabeza, en mi escritorio donde tengo mi compu, mirando por la ventana donde se ven hojas de gomero. Pero estoy en crisis, mis hijos quieren ese cuarto, que ya están grandes, dicen, y quieren que se los ceda. Mi cuarto propio está a punto de esfumarse. Mi ventana con hojas de gomero.

6. ¿Qué detestás de los libros para chicos y por qué?
Que sean didácticos, demasiado explicativos, que no jueguen para nada con el lenguaje. Que traigan mensaje. Detesto estas cuestiones, así se hace difícil que la literatura infantil sea considerada literatura, si se insiste con estas cosas, con esta falta de libertad, con esta censura. Eso, detesto que se censure porque no es adecuado para chicos, porque hay muchas palabras difíciles, porque el texto es algo ambiguo, o los personajes, porque no se entiende del todo bien. Detesto la escolarización en la literatura, ojo, no detesto que se lea en la escuela, por favor, ni ahí, que se lea cada vez más y más, pero no me gusta cuando no se lee con libertad, o con miedo a que el chico no entienda, o con tantos peros. En realidad lo que más detesto no es todo esto sino detesto los libros llenos de lugares comunes. Me gustan aquellos libros escritos con una voz propia, originales. Los que me dan la sensación de que están escritos como tantos otros libros, me hacen perder el interés en seguida.  Ah, también detesto, y mucho, me da una cierta rabia, cuando se le empiezan a buscar valores a un libro. ¿De qué valor habla este libro? ¿de la bondad?, ¿de la no discriminación?, digo yo, ¿y el valor de no usar una cosa por otra?, ¿el valor del no utilitarismo?, ¿el valor del ocio, de la lectura, de la imaginación, del pensamiento, de la poesía? Digo yo, ¿voy a ser más bueno porque el personaje es bueno? ¿voy a ser malo porque el personaje es malo o, peor aún, porque no me puedo llegar a dar cuenta si el personaje es bueno o malo, porque a veces parece bueno y otras parece malo? Cuando se empieza con estas cosas, me pregunto si los que buscan que la literatura funcione como una máquina de chorizos para largar valores, seguramente ven a los chicos como una especie de manicomio, porque el que funciona así, respondiendo directamente a lo que lee, puede llegar a estar bastante loco.

7. ¿Cuál es tu lugar y momento favorito para leer?
Mi momento favorito para leer es a la mañana cuando me despierto, mientras me tomo varios cafés, a la tarde temprano, o a la noche (pero a esa hora corro riesgo de no llegar demasiado lejos), en la mesa del desayuno, en un sillón, en la cama (corro riesgo).

8. ¿Tenés algún sueño recurrente para compartir?
Un par de veces soñé que tenía mi propia editorial y que mis libros eran preciosos, no te imaginás lo lindos que eran. En serio lo soñé, no es chiste. Soñé más de una vez que tenía que tomar un tren con mis hijos y que podíamos llegar a perderlo, y ahí, estábamos, esperándolo. Pero lo que soñé varias veces es que mi pueblo estaba esclavizado por unos déspotas, nosotros teníamos que trabajar para ellos, divertirlos, nos hacían dormir en unas especie de cuevas que se encontraban en pasillos laberínticos, hasta que yo me animaba a escaparme, liberaba disimuladamente las puertas de las cuevas, la gente iba saliendo, me seguía, todo sin despertar sospechas por esos pasillos laberínticos, y así silbando bajito lográbamos irnos, hasta que alguno se avivaba y empezaban a perseguirnos, la persecuta era entonces o por el aire, ya que salíamos volando, o por carreteras, de golpe andábamos en auto por acantilados y los malos detrás. No faltó la persecuta a caballo. En fin, por suerte siempre me desperté antes de que nos agarraran y nos metieran de nuevo en las cuevas.

9. ¿Qué superpoder te gustaría tener y cómo lo usarías?
Me gustaría tener el superpoder de volar, o el de desaparecer y aparecer instantaneamente en otro lado. O que mi cama tuviera un botón, yo lo aprieto, y la cama se traslada por los caminos. Serían super poderes de traslación. Me servirían para un montón de cosas, estar a tiempo, estar en dos lugares casi al mismo tiempo, hacer fiaca hasta último momento, rescatar a gente del peligro, espiar, saber quién necesita algo, llevar a pasear a más de uno por los aires, muchas cosas.

10. ¿Algún/algunos libro/s de tu biblioteca ideal para recomendar?
Lejos como mi querer, de Marina Colasanti, Pavesas, de Becket, Los hijos del vidriero, de María Gripe, El maestro de las marionetas, de Katherine Patterson, El silenciero, de Di Benedetto, Camilo asciende, de Hebe Uhart, Montevideo, de Jeanmaire, Las hortensias, de Felisberto Hernández, Una novelita lumpen, de Bolaño, El anillo encantado, de María Teresa Andruetto, Algo que domina el mundo, de Franco Vaccarini, Mundo Bilina, de Cristian Palacios. El increíble Springer, de González Bertolino. La bolsa amarilla, de Lydia Bojunga.

11. Una preocupación actual
La educación. Que se invierta en educación, que los gobiernos pongan empeño en que la educación sea cada vez mejor y que llegue a todos.

12. Un logro del que estés orgulloso
Voy a sentir un logro cuando logre concretar hacer un libro álbum con un ilustrador/a, estoy en eso, en más de un proyecto, si sale alguno, o algunos, uh, qué logro. O qué logros.
13. ¿Cuál era tu libro favorito cuando eras chico?

Por mucho tiempo fue Cuentos del Norte, ed. Juventud, como conté arriba. Mujercitas fue mi libro amado también por mucho tiempo.
Al ratito, en otro correo, agrega:
Uh, me olvidé de Oscar Wilde, cómo pude. Las obras de teatro de Oscar Wilde también fueron mis favoritas, las leía y releía, La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de lady Windermeere, y El fantasma de Canterville, también, joya. Y El pescador y su alma. Oscar Wilde a full en una época. 

14. Una recomendación para quien se quiere dedicar a lo mismo que vos
A alguien que se quiere dedicar a lo mismo que hago yo le diría que lea mucho, que escriba mucho. Que busque algún taller literario que le guste, allí se va a encontrar con gente a la que le gusta escribir y compartir lo que escribe, y seguramente un coordinador que lo oriente. Que no se preocupe por publicar, que escriba y escriba y escriba, lo más libremente posible.

15. Algo que te dé alegría inmediata
¿Algo que me dé alegría inmediata? Una torta de chocolate. Rellena de dulce de leche mejor. Y si no, con mucha crema. 

Más información: Ángeles Durini en La Biblio de los Chicos y en Editorial Amauta.
Fotografía: Franco Vaccarini!